Si tienes un bar, un local donde encontrar buen ambiente, tapas, estar un rato agusto y quieres que aparezca en la red... tener un espacio donde publicitar tus tapas y tener más de "500 visitas diarias" solo tienes que avisarnos para así poder salir en TapeoPorGranada .


viernes, septiembre 04, 2015

Queridos amigos. 

Recordar que para un mejor uso del mapa final, es conveniente ampliar y buscar el sitio deseado.


Probamos los sabores diferentes que nos ofrece el Papaupa


Ya estamos de vuelta de las vacaciones y lo hacemos con interesantes propuestas bajo el brazo y algunas ideas que esperamos os gusten...  y para esta primera crónica lo regresamos poniendo al día un local que no hemos vuelto a visitar desde prácticamente el momento en el que abrieron.

¿El motivo? Los buenos comentarios que nos hicieron en la quedada que tuvimos de Instagramers granadinos lo cual nos hizo volver y repetir.


El sitio en cuestión se llama Papaupa y está ubicado en la calle Molinos, quedando muy cerca del Campo del Principe, a un tiro de piedra, y por lo tanto de una amplia oferta gastronómica como por ejemplo la Picoteca 3Maneras Terra BarLas Niñas, Los AltramucesRossiniJaraizPotemkinSanto DomingoLa Borraja o Casa Lopez Correa. .


Lo primero que destaca del Papaupa es la decoración, con una barra amplia que ocupa casi la mitad del local y que se encuentra flanqueada por mesas, pero no unas mesas al uso.


Y es que si alguno ha visto Friends y recuerda el sofá, los sillones, las tazas...  puede que como a nosotros algo les suene.

Y no, no es que haya sofás para sentarse, pero si que hay sillas y algo parecido a sillones, pero cada uno de su estilo, enmarcado todo dentro de una decoración ecléctica bastante peculiar que llama poderosamente la atención.


Y junto con el aspecto visual, el sonoro, pues la música, suave y melódica envolvía el local lentamente y permitía el poder tener una conversación sin tener que soportar un volumen alto, una tele de fondo o música a todo trapo. Y es que el ambiente que se logra en un local, es para nosotros igual de importante que otros factores mucho más visibles.


Nos acomodamos en una de las mesas que había disponibles a la entrada, con su "mantelito" y su cristal encima, como en muchos hogares y al momento el chico que había tras la barra nos atendió con simpatía.

Nos pedimos dos tercios de Estrella de Galicia y es que aunque hay cerveza de grifo (Estrella de Levante por cierto), los precios de los tercios, que figuraban en una carta justo enfrente de nuestra mesa eran más que tentadores.

Por poner un ejemplo, un tercio de Alhambra Especial, 2 euros, al igual que el que nos pedimos (en muchos locales los cobran a 2,50).


La tapa vino prácticamente a la vez y es que para información de muchos usuarios, aquí no son a elegir y dependen de lo que vaya saliendo de cocina.

Y aquí tenemos que hacer un inciso y es que las tapas, la cocina en general en Papaupa, es distinta. Ni mejor ni peor, que nadie piense nada raro, pero dado los orígenes de sus dueños, vamos a encontrar platos originarios de otros rincones del planeta mezclados con otros mucho más típicos de nuestra zona.

Dicho todo esto, la primera tapa no tuvo en principio sabor foráneo y consistió en dos pinchitos de pollo muy sabrosamente aderezados, todo hay que decirlo y con un tamaño justo (si hubieran tenido algunos centímetros más habrían sido perfectos), ambos acompañados de un revuelto de hortalizas.




El sabor que nos dejó fue bueno y mientras pedíamos una segunda ronda, igualmente con dos tercios de la misma cerveza, entraba gente, pero no solo a tapear, sino también a comer en el salón que al fondo había.


Esta presencia de gente hizo que no pudiésemos sacar todas las fotos deseadas, que no era cuestión de ir cámara en mano entre las mesas.


Para esta segunda tapa, que nos desviamos del tema, nos sirvieron dos rebanadas de pan con lomo, pero bajo este una curiosa salsa a base de queso y algún ingrediente desconocido que le daba empaque y mucha suavidad... 



estando todo acompañado por una ensalada a base de lechuga y cebolla morada y servido todo en un plato de duralex... si, de esos que hemos tenido de toda la vida en casa y que no se rompían ni queriendo...


Los dos tercios de cerveza, por cabeza, nos llenaron y como no teníamos más ganas de beber (cerveza) dudamos entre pedir un vino (tenían una carta con precios a nuestro entender, adecuados y que se aprecia en las fotos) o pedir un menú para probar esa "otra" cocina.



El precio del menú, que incluye postre, era de 8,50 euros y ofrecía tres platos para primero y segundo a elegir.


Eran platos algunos bastante curiosos, porque a ver, donde habéis visto por ejemplo patacones, frijoles con arepitas y chorizo o plátano macho... 

Platos con aroma a América del Sur que por la apariencia de los que vimos pasar eran más que tentadores.

En nuestro caso y dado que ya teníamos el estomago satisfecho optamos por probar una combinación de menú más ligera.

De primero una ensalada de tomate con cebolla roja y aunque no parece nada extraordinario hemos de destacar el sabor de los tomates, de esos que parecen de campo y que al morder sueltan todo su jugo en la boca.



De segundo y también para compartir, pechuga de pollo rellena de berenjena, tomate y queso y al igual que en el caso de los pinchitos de pollo de la primera tapa, tenía un sabor más que interesante por el sazonado que tenía a la vez que el contraste del queso con el tomate al morder generaba una curiosa mezcla en nuestro paladar.



No era un menú excesivamente grande pero el sabor era bastante bueno y nos dejó una grata impresión.


Faltaba el postre y aquí podíamos elegir entre otros tarta de queso, tarta de chocolate.... y aquí paramos.

Tarta de chocolate... sin dudar.

Y este fue quizás el punto más flojo, pues aunque estaba buena, se notaba en exceso que no era reciente o al menos que se había abusado del micro" para calentarla, porque por algunos sitios estaba casi crujiente.

Dejando de lado este pequeño lunar, Papaupa, en la puesta al día, es un sitio que nos ha gustado mucho, tanto por el sabor de sus tapas, como por la atención y por el  precio, pues las dos rondas sentados en mesa a base de tercios en este caso de Estrella de Galicia, fue de solo 8 euros a los que tenemos que sumar 8,50 del menú. Un total de 16,50 euros en un precio que nos pareció bastante ajustado y que junto con el ambiente, hará que volvamos.



No olvidéis que si queréis estar a la última con opiniones de todos los amigos, recomendaciones, fotos, etc, podéis visitar el grupo en Facebook, así como seguidos en TwitterGoogle + y Pinterest o descargar la aplicación oficial para vuestro teléfono Android.

Y llegados a este punto, estas serían las conclusiones.



El ambiente del local

El sabor de sus platos

Precios ajustados



Por decir algo, ay si las tapas fueran solo un poco más grandes

La tarta de chocolate de postre

viernes, julio 31, 2015

Nos vamos de vacaciones con las tapas de un clásico, el bar Ávila

Llega la hora de coger la pausa, una pausa que nos llevará a volver con el mes de septiembre y el último artículo antes de coger la toalla y la sombrilla lo realizamos sobre uno de los sitios con más solera de la ciudad, una crónica que llevaba sin actualizarse desde 2011 y un local que ha dado mucho que hablar en los comentarios de Facebook, por sus buenas tapas y su mejor atención.


Estamos hablando del Ávila, el original, un bar que podemos enlazar por solera con otros como Los Diamantes, Casa Julio, Los Altramuces o las Bodegas Espadafor por poner solo unos ejemplos.


Como es de recibo y dado que la gente suele preguntar por el lugar en el que se encuentra, primero vamos a ubicarlo.


A espaldas de El Corte Inglés, entre la Acera del Darro y la calle San Antón, en la calle Verónica de la Virgen, una perpendicular a ambas, podemos encontrar este castizo bar, que además se encuentra bien rodeado por otros sitios muy recomendables como por ejemplo La Bodega los Tintos,
 San RemoCasa SalvadorCasa de MolSabores del SurAvila II o el Duende entre otros. 



Avisar antes de nada que lo difícil en el Ávila es encontrar sitio, primero por lo reducido del local y segundo por la gran cantidad de gente que tiene, tanto granadinos como visitantes atraídos por los comentarios que sobre este local se vierten en las redes sociales y páginas especializadas.

Decir que el día que fuimos jugamos con ventaja, pues encontramos sitio en la barra y en una mesa después... cosas del verano a mediodía.

Un establecimiento del que poco se puede decir de la decoración, pues es prácticamente inexistente y por otro lado no la necesita. Vamos a narrar como son las tapas de forma pura y dura...


Comentar eso sí, que en lo apretada de su distribución encontramos una barra en forma de "L" a la entrada que da paso a un pequeño grupo de mesas, 6, no muy amplias en las que se puede tapear o comer a base de raciones. Eso sí, para coger mesa es necesario antes pedir la vez en la barra.

La actividad tras la barra es frenética, con Miguel, su mujer y su hijo Fernando al frente y algo que llama poderosamente la atención entre ese frenetismo es el caos que parece reinar tras la barra... puro desorden que luego no es tal pues lo lidian a la perfección.


Nosotros para entrar nos pedimos cervezas (Cruzcampo de grifo) y comenzamos a salivar pensando en las tapas que íbamos a pedir.


Estas son a elegir y abarcan una interesante variedad como por ejemplo ensaladilla rusa, migas y arroz (solo a mediodía), callos, calamares, chorizo, morcilla, paparrones, costillas, caracoles, asadura... y la estrella de todas, el jamón asado.


Para esta primera ronda nos pedimos jamón asado y patatas bravas... mezcla mortal.



El jamón asado en su punto, pasa por ser uno de los mejores de la ciudad, sobre todo si además se pide con patatas fritas (en lugar de aceitunas). Tiene el punto justo de tostado por fuera y jugoso por dentro con un aliño francamente bueno.


Las bravas, muy buenas, no pican sin embargo tanto como por ejemplo las que en otras ocasiones hemos probado en el San Remo o en Las Delicias, si bien esto no quita para que sea una tapa más que interesante.

Podemos pedir un máximo de dos variedades por mesa, así que nos dispusimos a pedir de nuevo a la vez que solicitamos apuntarnos a la "lista" para coger mesa cuando se quedará disponible.

Una segunda ronda con nuevos protagonistas, ya que la cerveza dio paso a mosto de Alhama (un Alhama como la gente lo pide) bien frío y un gazpacho. Si, gazpacho para tomar com bebida.




Las tapas esta vez fueron jamón asado (si, otra vez) y chorizo a la brasa.



Entre la barra y la mesa andábamos cuando habíamos dado ya buena cuenta de la segunda ronda y nos propusimos pedir una tercera...

Esta vez solo mostos de Alhama que vinieron acompañados de arroz, que acababa de salir y ensaladillas rusas.




Del arroz comentar que aunque no es mi mayor pasión (soy más de paella), goza de gran aceptación entre los clientes, tanto que además preparan recipientes con arroz para llevar, lo mismo que ocurre con las migas.





Pero lo que si ponen muy bueno es la ensaladilla rusa, con el punto justo, lo que la hace una de las mejores que hemos probado. El único pero que se le puede poner a la tapa de ensaladilla es el tamaño, pues servida con una bola de helado (o algo similar) no resulta demasiado abundante y se hace escasa. Es que está muy buena.

La gente no paraba de salir y entrar y nuestro grupo de movía como podía entre la barra y la mesa... así que entre granadinos y turistas y con un buen ajetreo, llamamos la atención para pedir una cuarta ronda, si la cuarta.

Esta vez fueron tres variedades, nos hicieron ese favor y es de agradecer. Migas, puntillitas y salchichas fueron las tapas de esta cuarta ronda con la que cerramos la jornada.

Las migas estaban en su punto justo, unas migas que iban acompañadas de más boquerones que los que se ven en la foto y es que con el "jaleo" reinante y los platos en la mano, realizar un reportaje fotográfico era una tarea complicada.


Las migas como decimos, y al igual que el arroz, solo los sirven a mediodía.

Otra de las tapas que pedimos fueron puntillitas, una, con los calamares, que más éxito tienen entre la gente. Fritas en su punto justo y acompañadas por unas aceitunas, es otra de las que no me veréis probar, aunque los allí presentes lo intentaron en repetidas ocasiones. 


Y finalmente salchichas en salsa, la tercera tapa de esta cuarta ronda. Acompañadas por patatas fritas, tenía un tamaño más que interesante y un buen sabor.


Es cierto que nos hemos dejado sin pedir otros clásicos del bar como las costillas o los callos, pero es que en verano... las ganas de probar este tipo de tapas no son las mismas que podemos tener en otra época del año.

Una última crónica en la que hemos tratado de mostrar un buen abanico de tapas de este emblemático bar que además tiene buenos precios, pues cada consumición tiene un precio medio de 1,90 euros, siendo tan solo el gazpacho el que supera el precio de los 2 euros por vaso.


No olvidéis que si queréis estar a la última con opiniones de todos los amigos, recomendaciones, fotos, etc, podéis visitar el grupo en Facebook, así como seguidos en TwitterGoogle + y Pinterest o descargar la aplicación oficial para vuestro teléfono Android.

Y llegados a este punto, estas serían las conclusiones.



La variedad de las tapas a elegir

Un ambiente muy particular, castizo y heterogéneo a la vez

Precios ajustados



El espacio... no estamos sobrados precisamente

El caos reinante, al mismo tiempo, uno de los encantos del local

 
Licencia de Creative Commons
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.